Este blog tiene el fin de ser un espacio de promoción de la literatura infantil y juvenil, y como principal protagonista el Libro Álbum.

“Leer vale la pena... Convertirse en lector vale la pena... Lectura a lectura, el lector – todo lector, cualquiera sea su edad, su condición, su circunstancia…– se va volviendo más astuto en la búsqueda de indicios, más libre en pensamiento, más ágil en puntos de vista, más ancho en horizontes, dueño de un universo de significaciones más rico, más resistente y de tramas más sutiles. Lectura a lectura, el lector va construyendo su lugar en el mundo."

La gran ocasión, Graciela Montes


RESEÑAS LIBROS ÁLBUM



  1. DÓNDE VIVEN LOS MONSTRUOS de Maurice Sendak, por Mabel Lattar
  2. HISTORIAS A FERNÁNDEZ  de Ema Wolf,  por Alejandra Cippitelli
  3. LA BELLA GRISELDA de ISOL,  por Claudia Farías
  4. LA MOSCA de Gusti, por Alejandra Cippitelli
  5. LOS TRES CERDITOS de David Wiesner, por Alejandra Cippitelli
  6. VIDA DE PERROS de Isol, por Sandra Rosales
  7. El  INCREIBLE NIÑO COMELIBROS  de Oliver Jeffers, por Alejandra Cippitelli



1)  "DÓNDE VIVEN LOS MONSTRUOS"



           Desde la materialidad del libro, el mismo se presenta en versión de tapa dura. Introduciéndonos en él, la aparición profusa de hojas, nos anticipa la presencia de un bosque espeso, algo del mismo puede observarse en las tapas del libro, si seguimos avanzando nos encontraremos con dos monstruos asustados, que corren hasta los límites de la hoja, tratando de escapar de un niño que se presenta con un disfraz.
            El texto escrito, en el transcurso de las primeras páginas se presenta sobre las hojas que se encuentran a la izquierda y sobre las hojas de la derecha irán presentándose las imágenes, en forma rectangular (como si estuvieran enmarcadas en al hoja), de manera creciente  hasta ocupar toda la página derecha más un tercio de la página izquierda. Poco a poco las imágenes ganarán más espacio hasta hacer desaparecer el texto y ocupar la hoja en su totalidad “convirtiendo la página misma en una ventana” según Martine Jolie. Luego hasta un cierto punto se recorre el camino inverso. En estas imágenes iniciales las perspectivas dan idea de profundidad.
            Las  imágenes del inicio se presentan como si hubieran sido trabajadas sobre papel milimetrado, insinuando una textura enrejada que desaparece cuando “las paredes se convirtieron en el mundo entero”. Luego aparecerá la misma textura de manera localizada y con menor predominio a excepción de la imagen final
            En materia de colores, sobresale el blanco rosa y verde, por sobre el fondo oscuro,  destacando figura fondo. Con la aparición del bosque, otros colores aparecen en escena.
            Respecto del contenido de la trama narrativa, un niño llamado Max, cierta noche se coloca un disfraz de lobo, aunque lo que más se asemeja a un lobo es la frondosa y oscura cola; y según el texto “se dedicó a hacer travesuras de una y otra clase”. Las travesuras que dicen las imágenes, están lejos de ser inocentes, son más bien temerarias y destructivas.
            Me detengo en esta situación para tomar a consideración, algunos aspectos. El traje de lobo que porta el niño, es enteramente blanco, salvo la cola oscura. “El blanco es la alegría y la pureza sin tacha”[1] que destaca, lo evidente, me lleva a pensar en la imagen de niño inocente, que necesita protección. Su cola, la aflicción profunda, o lo oscuro y peligroso, lo que no se puede mostrar. La inocencia de la niñez, en ocasiones se ve alterada por sentimientos contradictorios y transgresores que se despliegan y revelan como algo oscuro.
            Lo blanco y lo oscuro aquí presente ¿Podría representar lo bueno y lo malo que está en constante pugna en cada ser humano? Si sólo se lee el texto, se puede pensar que Max juega y realiza travesuras inocuas. Texto e imagen por separado, expresan un contrapunto. En un diálogo entre texto e imagen, las imágenes complementan lo que el texto no nos dice, “no se puede leer una sin la otra porque comparten significación” dirán Bajour y Carranza (pág. 7).
            Siguiendo con la historia, Max es castigado, llamado “Monstruo “por su madre, quien recibe por respuesta un “Te voy a comer” por parte del niño. Y es mandado a la cama sin cenar. En su cuarto Max refleja disgusto en su rostro. Cierra los ojos y con esta actitud, lentamente, página a página se va dejando invadir por la imaginación, su rostro empieza a transformarse y la luna desde la ventana abierta, es testigo de esa trasformación que también llega a alcanzar el cuarto, el cual, va desapareciendo entre el follaje; hasta que niño y luna quedan frente a frente en pleno bosque.
            Los matices de luminosidad y sombras dan indicio del transcurso del tiempo, así como la luna lo encuentra en plena noche. La travesía del mar evidencia la plenitud del día por la luminosidad de la imagen y claridad  de los colores en el cielo, pero por sobre todo, por la sombra perfecta que respeta su contorno y lo proyecta sobre la vela de la embarcación, detrás de él. El viento parece fluir del margen izquierdo, y el banderín señala el rumbo hacia el cual van (orilla en el margen derecho, siguiendo la direccionalidad de la escritura). Pero Max no dirige su mirada hacia allí,  supuesto destino, sino que mira de frente hacia el lector, como si estuviera posando, con expresión de inocencia y felicidad.  Maurice Sendak,  “ayuda al lector a ingresar al gran tapiz para entretejer en él sus lecturas. Alentarlos en la aventura de apropiarse de la historia, del sedimento de significaciones, (…) de los mundos de la imaginación”[2]
            El atardecer encuentra a Max arribando a la costa, “Donde viven los monstruos” y se sugiere por la confluencia de ciertos aspectos: la tonalidad azul-celeste del cielo, en contraste con el de la página anterior, la luminosidad que parece emanar desde el exterior de la hoja derecha, que lateraliza hacia la izquierda, la sombra del niño. La calidez de los tonos amarillos inunda la escena. 
            En este punto, imagen y texto, vuelve a aparecer una contradicción entre texto e imagen, Max (otra vez se lo ve descontento) es recibido por un grupo de monstruos que parecen mostrar sorpresa, confusión, curiosidad, hasta un poco de alegría si se quiere, y las garras se levantan más, como gesto de saludo que de ataque. Por ahí, quién más demuestra una apariencia “terrible y amenazante” (tengo mis dudas) es quien encabeza la caravana y parece ser el líder.
            Se puede observar una concordancia correspondencia entre texto y la  imagen (función de anclaje) en el momento en que Max lanza su hechizo, aterroriza al líder de la horda y se constituye en Rey de los monstruos.
            Páginas más adelante, las imágenes hablan por sí solas, no hay texto que la acompañe, si bien hay un divorcio momentáneo entre texto e imagen, la imagen no lo traiciona, permite la construcción de significados mediante “la lectura “que puede hacerse a partir de ellas; así podemos “leer”: miradas sutiles,  cómplices que conspiran y fabulan intrigas, miradas de reojo que intentan controlar y no dejar escapar lo que pasa alrededor, miradas de temor, o tal vez de incipiente cariño hacia ese “monstruito” caprichoso que llegó para alterar la normalidad habitual, miradas que dan indicio de querer “oír” lo que otros no quieren dejar en descubierto, quizás porque este otro diferente, puede no acordar con lo que se trama.; así como también de actitudes que buscan la oportunidad para acceder poder destronando a quien lo tiene. ¡Todo en un clima de fiesta! Cualquier parecido con nuestras costumbres, seguro es real.
            Llegando el amanecer, llega también el cansancio, la desilusión la necesidad de afecto, la oscura cola de zorro queda oculta mostrando la parte vulnerable y pura de la niñez: Max emprende el regreso y con una sonrisa deja de lado la ensoñación, reencontrándose con un cuarto más cálido y acogedor. Tal vez porque salió transformado por la experiencia. Tal vez porque encuentra una cena calentita. Tal vez…, otros tal vez, que construirán los distintos lectores en su encuentro con este libro.
Mabel Lattar


[1] Martine Joly “Imagen y significación” pág.: 121
[2]  Graciela Montes. “La gran Ocasión: La escuela como sociedad de lectura” Pág.: 9




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2)  "HISTORIAS A FERNÁNDEZ



Autor: Ema Wolf
Ilustraciones de Jorge Sanzol.
Sudamericana
Con esta novela, Ema Wolf obtuvo el Primer Premio Nacional de Literatura Infantil, producción 1994-1997.
Me preocupa esa costumbre de Fernández, (así comienza la historia), de dormir en el filo de las alturas.” Fernández, es el personaje, se podría decir que, a pesar de que no participa activamente, es el núcleo del texto, ya que  el relato gira en torno a él.
La historia está focalizada a través de la conciencia de un protagonista, se encuentra en primera persona. Es la dueña de Fernández, la niña narradora de esta historia  quien explica lo que ella piensa o ve. El narrador es quien ejerce el acto de contar, es la conciencia del relato: “Muy angustiada lo puse sobre una bandeja y corrí a lo de mi tío Calixto, que es enfermero diplomado y nos arregla todo.”; “Naturalmente yo hubiera querido llegar con un Fernández emocionado; no me dio esa satisfacción; él se lo pierde.”  Desde este punto de vista, el lector no sabe qué piensa Fernández, entonces los acontecimientos de la narración pueden sorprender al lector.
Cuando la niña narra las historias a Fernández lo realiza en 3° persona, siendo una narradora omnisciente, que posee un saber total sobre lo contado: “Antes de emprender aquel viaje desde su provincia natal le cruzó una preocupación por la cabeza: tuvo miedo de no reconocer la valija cuando los bultos desfilaran por la cinta transportadora”
El narrador omnisciente generalmente utiliza verbos en pretérito imperfecto que aportan un efecto de inacabado que remite a un tiempo lejano: “Una tarde, mientras tomaba fresco en la terraza, se le antojó comer una papa. Dicen que estaba sentada en la mecedora cuando empezó a hamacarse frenéticamente y a mirarse los pies.”; “El plan, naturalmente, era que Boris ofreciera la papa a la granduquesa. Si pasaba, pasaba.”; “La joven se llamaba Carmela.”; “El profesor Van der Veken se babeaba delante de todos estos prodigios.”
Además, cuando narra en tercera persona, realiza una inserción de un narrador en primera persona: “…vivía la granduquesa Sonia. ¿Qué te puedo decir de esta noble dama?”; “Te digo más: esa noche a la misma hora los dos se asomaron a la ventana y se miraron.”; “Te puedo describir algunos. ¡No, mejor te los dibujo! Acá tengo un lápiz.”
La autora pone en juego la metaficción. Es una estrategia narrativa que muestra los elementos que hacen posible la ficción, trata los temas del arte y los mecanismos de la ficción en sí mismos. Habla de la “cocina de la literatura”, como  por ejemplo: “La única solución -me dije- era contarle una historia lo bastante entretenida como para impedirle conciliar el sueño,…”, “Hace mucho tiempo, en un palacio de la Ucrania meridional- las auténticas historias, Fernández, siempre ocurren antes y lejos –vivía la granduquesa Sonia”,  “Recuerdo que me asomé a la ventana buscando inspiración.”, “…estaba satisfecha con la historia, aunque debía aprovechar la experiencia para corregir algunas cosas. En primer lugar los tiempos: o había resultado demasiado corta, o la había contado con mucha precipitación. No creo que Fernández se haya dado cuenta, pero algunos tramos los estiré más de lo conveniente sólo para que pasara la hora- eso de irse por las ramas es un riesgo cuando se trata de mantener al oyente  despierto -, otros tramos no, los estiré a propósito para crear suspenso porque así se hace.” La narradora revela la inexperiencia con el arte de narrar: "Siempre confié en mis habilidades para contar aunque hasta el momento nunca las había puesto a prueba en circunstancias tan dramáticas". Además, explicita su preocupación por mantener  la atención del receptor de su relato: "¿Hasta acá vamos bien? Vamos bien" o "¿Qué tal? ¡No te esperabas esto! Yo tampoco", “no bosteces”.
Este texto permite polisemia de significados porque elide, connota sentidos, el lector repone a partir del propio conocimiento. No tiene ninguna intención, esto quiere decir que no tiene una moraleja, no es literatura ad hoc. Lo estético subsume lo ético.
Además rompe con las convenciones del texto literario
*  TIPOGRAFÍA, en  el inicio de cada relato la autora juega con este recurso. Ella recrea con las letras las olas del mar que los expedicionarios navegaban para llegar a lugares remotos de la tierra, en la última historia: “Aventuras en los mares del mundo o El fantástico animal australiano.” 
Cuando dice “Me preocupa esa costumbre de Fernández…”, esta expresión en una línea curva  se asemeja a  la cola de Fernández.
·     *  HIBRIDACIÓN GENÉRICA, porque hay un género dentro de otro género: “Tomo tres de la Sopena. ¿La “p” viene antes o después de la “ese”?...Aquí está: Patata. F. Nombre de un tubérculo- no te rías Fernández -…un tubérculo grueso, redondeado, carnoso, abundante en fécula, …”
·    * INTERPELACIÓN AL NARRATARIO, “NO TE DUERMAS, FERNÁNDEZ”, “¿Dónde la puse? No te impacientes, la estoy buscando, ya va a aparecer, no te duermas, no te…Acá está.”, “¿Qué te pasa? ¿Te pasa algo?¡NO, SOBRE LA CAMA NO! ¡Aquí, en la toalla!  ¡Ajjj…! ¿Qué comiste, Fernández…? ¡¿Pasto?! ¡¿Otra vez comiste pasto?!”, “Fijate que los europeos actuaban como si todos los animales del planeta les pertenecieran.”
·   * ANACROMÍAS TEMPORALES, hay relato enmarcado cuando en el texto incorpora las historias que la narradora le cuenta a Fernández:
o   La granduquesa y la papa: la historia de una joven empecinada con una comida;
o   Corazones confundidos: un cuento de amor  desencontrado, y
o Aventuras en los mares del mundo o El fantástico animal australiano: narra aventuras y descubrimientos en tierras australianas en el siglo XVIII
Emplea, también, catálisis. Son acciones secundarias que demoran o dilatan la consecución causal del relato y pueden crear suspenso. “Su ropa, ya de por sí mugrosa, iba limpiando los excrementos de murciélagos, bichos bola y arañas que hacían allí sus necesidades. Evidentemente se había colado por motivos oscuros ya que nadie entra a una morgue por el sótano si había sido invitado como corresponde.”; “Cavaron con tanto frenesí que transformaron los campos en muestrario de cráteres; un revoltijo inútil porque nunca se han visto papas a más de dos metros de profundidad. ¡Hubieras visto cómo se pusieron el día que llovió! ¡El trabajo que les llevaría luego emparejar todo aquello! Lo único que consiguieron esta vez fue liquidar todas las madrigueras de vizcachas, que allá son plaga. Además hubo peleas porque al cavar uno tiraba las paladas de tierra sobre la excavación del vecino y el vecino sobre la suya de modo que nunca terminaban el agujero.”
También utiliza metonimias, designan una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre ambas. Por ejemplo, “Comerse los últimos ahorros.”

La tapa y contratapa poseen imágenes que  pueden ser indicios, detalles que adelantan parte del contenido del relato.
Haciendo un análisis de las ilustraciones de la tapa y contratapa se puede observar que la iluminación,  que proviene desde afuera del plano,  da la sensación de amplitud, al mismo tiempo que acentúa el relieve. Entonces las imágenes parecieran estar en tres dimensiones.
El amarillo predominante en el extremo izquierdo da luminosidad. Corresponde a una iluminación direccional, porque da la impresión que una fuente luminosa lateral, fuera de campo,  ilumina la imagen. La luz intensifica los colores y acentúa el misterio de las sombras. Las sombras de los personajes  remiten  a, parafraseando a Martine Joly, oscuridad, enigmas por descubrir, alimentan los temores por lo desconocido.
Las imágenes dan sensación de textura, debido a las pinceladas que se observan en la pared, piso.
Al no tener marcos da amplitud. La imagen corresponde a un plano medio amplio, ya que en este tipo de plano, muestra a la persona en su entorno cercano.
Se puede abrir el diálogo permitiendo el intercambio  de sentidos a partir de la observación de las imágenes. Como por ejemplo:
¿Por qué hay sombras? ¿Qué hora será?
¿Cuándo? ¿En qué momento transcurre?
¿Dónde estarán?
¿Fuera o dentro de la casa? ¿Por qué? ¿Qué te sugiere esto?
¿Qué hace la chica? ¿Es una nena o una mujer?
¿Cómo te das cuenta?
¿Qué objetos hay? ¿Por qué? 
Esta novela es  interesante para incorporar a diversas prácticas de lectura literaria con los alumnos ya que es un texto literario que se puede leer en la escuela primaria ya que no está dirigido a un lector determinado, habilita al alumno como lector activo, favorece la plurisignificatividad, o sea que, permite polisemia de significados. Además, porque, muestra al lector, cómo se genera la ficción, brindando claros ejemplos.
Algunas vías o claves de entrada a la lectura de este libro pueden ser:
·         Buscar los indicios que presenta la narradora para tener en cuenta al escribir una historia en el Taller de escritura.
·         Reconocer las distintas voces que aparecen en el relato o relaciones intertextuales con otras obras o con otros géneros discursivos.
·         Expresar los efectos que las obras producen en el lector, es una oportunidad para ampliar la propia interpretación con aspectos que otros lectores han tenido en cuenta así como confrontar interpretaciones y comenzar a coordinar lo que cada uno piensa con los datos o indicios que aparecen en el texto.
Alejandra  Cippitelli
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3)  "LA BELLA GRISELDA"



Libro álbum, comparte los mismos elementos que  otros textos literarios pero con  características propias, donde intervienen imagen, texto y pautas de un diseño artístico. Presenta un   llamativo formato, donde algunos son apaisados otros son rectangulares o en forma de álbum fotográfico, esta singularidad se debe complementar  visual con la textual. Las imágenes ocupan un espacio importante en la superficie de la página, existe un diálogo entre imagen y texto, una interconexión de códigos. Las imágenes llevan a una lectura que desborda la interpretación que el texto nos ofrece, predomina  tal vinculación   entre ambos lenguajes  para que los textos no puedan ser entendidos sin las imágenes y viceversa. 
Género narrativo nuevo,  tanto el escritor como  el ilustrador cumplen  una función estética  y lúdica muy importante.
Es un producto de la posmodernidad ideado para toda clase de lectores, niños y adultos, donde el texto actúa como indicador  de la imagen y  donde se descubren fuertes representaciones semánticas aportadas por otros lenguajes pictóricos.   
La  Bella Griselda nos muestra en la tapa, una sutil imagen de princesa   que nos lleva a pensar  una intertextualidad, se observa no solo a esta, sino también  a una   madrastra mirándose al espejo, esta imagen posee una relación recíproca entre el sujeto (princesa) y el objeto (libro)  que  nos traslada a imaginar su vida. La   percepción de  colores  como el blanco, el  azul, el negro y el amarillo ocre  nos muestran en estos signos plásticos una entrada en la historia, estas pistas de observación jerarquizan la visión según manifiesta Alekan.[1]
La preponderancia del azul alude a la atracción, al deseo que sentían los príncipes por la belleza de Griselda.
En el frontispicio  podemos observar como la ilustradora (también  escritora)  nos adelanta a través de una técnica de ilustración pura, como  es el sellado o esponjado [2] ,   jugando  con el color e incitando a la observación del lector.

En  la primer página del texto se observa una luz artificial que interactúa con lo lingüístico, también aparece una leve textura rodeando el texto en donde se contempla una   catacresis Es una figura retórica que consiste en utilizar metafóricamente una palabra para designar una realidad que carece de un término específico.  “… La princesa Griselda era tan hermosa que hacía perder la cabeza a cualquiera”.

Seguido de un plano de cuerpo entero, encuadrando el texto correspondiente a esa  imagen “…y no es solo un decir”
Luego aparece  una imagen  general ampliada a lo ancho de toda la página  combinada por tres colores, dividido por líneas curvas, rectas y punteadas en donde se recrean fenómenos sinestésicos ( Figura retórica que, además de la mezcla de sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y táctiles, asocia elementos procedentes de los sentidos físicos con sensaciones internas (sentimientos). Se le vincula con  la metáfora, por lo que a veces recibe el nombre de metáfora sinestésica).  Y onomatopéyicos  (Se dice de las palabras o los sonidos que imitan ruidos, voces de animales y otras cosas parecidas.) ¡Ohhh!- ¡bella!- ¡cásate conmigo!  ¡Qué hermosa! Brrr! Chup chup, viviaaaao, que se repiten en otras páginas al igual que las formas y las texturas visuales que llaman al tacto. Llamadas estructuras semióticas, como proyección de nuestras estructuras perceptivas de las asociaciones  que nos orientan los signos icónicos y plásticos.
Se repite la catacresis con la imagen en: “…y ése fue el día en que Griselda perdió la cabeza”.
 El  lector encuentra  en este texto una polifonía de significados donde la autora/ilustradora  conjuga un mismo sentimiento para la imagen y el texto que se va a editar. 
La significación irónica  también presente     “…pero lo que más  le gustaba era armar rompecabezas”
 Hay un acto de contemplación de parte del lector, su manera de ver es distinta en el libro álbum, donde puede   mirar  detenidamente.

En este caso la autora,  nos refleja en su narración e imagen, la ironía de una princesa que rompe con el estereotipo de princesas bellas y buenas, recurre al sarcasmo para dibujar a su imagen y semejanza la vida de los príncipes del siglo XVI, los mitos y las leyendas.
El lector puede construir múltiples historias e interpretaciones en el texto, el juego del lenguaje, la intertextualidad aflora en cada una de sus páginas (la vida de Enrique VIII, la Reina Isabel I-  la Cenicienta-  la madrastra de Blancanieves- el jinete sin cabeza- y a la  mitología  griega (la belleza de Narciso).
Las imágenes ponen en juego estas miradas de ver el mundo, los trazos, los planos y los colores constituyen un nivel de significación que atrae, recrea y construye realidades en el otro, con sus fenómenos sinestésicos, sostiene en cada dibujo una estética simple y compleja al mismo tiempo, porque nos lleva a buscar mayor subjetividad para descifrar las incertidumbres textuales e icónicas.
Un libro que abre múltiples lecturas pero sobre todo, abre en los niños y adultos muchos interrogantes.
                                                                                                                                         Claudia Farias



[1] Alekan en Martine Joly-Aportes teóricos a partir de los signos plásticos, asociación de significados.
[2] Técnica de ilustración, realizadas con disolventes líquidos, aplicados a través de un instrumento como: la esponja o sellos. 


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4)  LA MOSCA




Es un  simpatiquísimo cuento que se anima con el humor escatológico  escrito e ilustrado por GUSTI.
La Mosca en “Un día perfecto puede llegar a ser una pesadilla” es un libro álbum. Eso significa que los textos escritos y las ilustraciones están en total comunión para que el lector lo explore placenteramente. Pero no sólo el texto y la imagen y esa poderosa simbiosis expresiva es portadora de significado en este libro.
La cuidada edición que hace Ediciones Serres en la que interviene el diseño, el tipo y tamaño de la letra, el soporte y la composición gráfica le da un valor agregado que motiva a cualquiera, a coleccionar libros como éste.

En la tapa a modo de copete adelanta el contenido con la frase “Un día perfecto puede llegar a ser una pesadilla”, este paratexto juega con la tipografía y el color, además acompaña a la imagen central, generando visualmente una gravedad o eje semiótico de frontalidad.

Al abrir la tapa encontramos el “frontispicio”[1] repleto de mosquitas como adelantando un mundo especial.
Uno de los elementos específicos que desarrolla el dibujante en cada una de las páginas es:
  • contraportada:  imagen “...este libro está patrocinado por la crema bronceadora Rallí Brothers”
   Citando palabras en otro idioma, además de hacer un agradecimiento:
   “...A Théo, mi corazón”

En la primera página el color e imagen sitúan en un plano medio acercando el personaje, el contraste de las líneas organiza el espacio e imprimen en él una significación especial. Unas baldosas esbozadas en el fondo y la silueta de algo que parece una piscina se convierten en el escenario ideal de la heroica tarea. Esto brinda indicios del lugar donde se encuentra, o sea que da pistas del lugar donde transcurre la historia.


A continuación el ilustrador juega con la visión del lector, acercando ópticamente con efecto zoom esa imagen, donde predomina el color blanco de la página inicial y le otorga movimiento apoyándose en una de sus líneas curvas.

El lector puede encontrar en la siguiente imagen, que pertenece a un plano aéreo, algunas propiedades bien marcadas donde se observan texturas visuales que incitan, llaman al tacto por su rugosidad en la superficie donde se recuesta la mosca. Como así también, el texto acompaña su propuesta. Las líneas juegan también un papel de frontera organizando la estructura semiótica en general.

Al observar la página siguiente, la ilustración corresponde a un plano medio ampliado. Este encuadre permite al observador orientar su visión, lleva a pensar y a sentir, creando un fenómeno sinestésico: “... probó el agua, para ver si era de su agrado”. Las líneas curvas en el agua nos refieren a la percepción de los sentidos.
El predominio del color negro sugiere peligro, a su vez expresa cambios en los estados fisiológicos del lector.

Durante el baño, los clavados, las brazadas y una que otra canción tarareada nuestra amiga siente, a todas luces, que es la mosca más feliz del mundo
“Mientras se bañaba tarareaba su canción preferida.
Cantaba, bailaba y daba brincos...” ésta asociación de tonos que muestra con las imágenes de notas musicales, genera un juego de forma sinestésica que indica la sonoridad lingüística.[2]
Aquí Gusti juega como en casi todas sus páginas con la iluminación direccional y difusa que ayudan a interpretar el mensaje visual. Crea dos escenas delimitadas por una división de colores que denota el estado de ánimo del personaje “... ¡era la mosca más feliz de todo el mundo!”

El protagonismo de la sombra no está ausente en esta obra. Se adelanta
“...pero, de pronto, el cielo se empezó a cubrir”. Crea dramatismo y se proyecta sobre el personaje. La ilustración de la sombra da pistas ya que modela y muestra el contorno del objeto. Ésta iluminación acentúa el carácter realista “...llegó una noche sin luna, ni estrellas.”

Se capta el goteado creando una sensación táctil “... ¿por qué no habré traído el paraguas?” y otra vez la sombra se apoya en el mensaje narrativo “... grande, grandísimo, enorme...” , el grado de este superlativo se apoya en esta imagen.

Confundida por la caída de supuestos  truenos y meteoritos, y en medio de un remolino de agua, la pequeña alada finalmente logra escapar de la  terrible pesadilla. Después de semejante día, la protagonista jura no volverse a dar un baño, “porque bañarse puede resultar muy, pero muy peligroso”.
Las ilustraciones de La Mosca que  realiza Gusti son extraordinariamente sencillas. En un collage, logra contar a través del lenguaje de la imagen los detalles más contundentes del relato. Los objetos son figuras hechas en cartón  recortado y pintado de manera desprolija  con témperas. El uso de diversos materiales como el pañolenci, papeles, madera, tornillos y remaches enriquecen la textura de la propuesta que le dan movimiento y color.

Esta obra literaria está narrada desde el punto de vista de un narrador en 3° persona, omnisciente, o sea que,  posee un saber total sobre lo contado. El narrador omnisciente generalmente utiliza verbos en pretérito imperfecto que aportan un efecto de inacabado que remite a un tiempo lejano.
            “Tenía todo lo que una mosca necesita…”;
            “El agua estaba tibiecita, como a ella le gustaba…”.
            “Cantaba, bailaba y daba brincos…”

La información que el lector percibe y construye a partir de las imágenes, genera una actividad de pensamiento que amplía su realidad del mundo.

Alejandra Cippitelli



[1] WIKIPEDIA.
[2] JOLY, Martine. “Signos plásticos y significación” “la relación icónica-plástica” en la imagen fija. Bs As. LA MARCA, 2003, pp125-145. (Cita a Barthes, pág 132)


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5)  “LOS TRES CERDITOS

Los tres cerditos
David Wiesner 
Editorial  Juventud


Es un cuento diferente sobre “Los tres cerditos” ya que  en esta versión, David Wiesner reinventa la historia. El lobo feroz sopla tan fuerte que hace volar a los cerditos fuera del cuento. Por este motivo el relato  tradicional se transforma y los cerditos pasean a través de otros cuentos.
Esta obra literaria es un Libro Álbum porque intervienen imagen, texto y pautas de un diseño artístico. El libro álbum se caracteriza por aunar en una misma página un contenido textual y un contenido ilustrado o imagen. Ambos se complementan, aportando conexión, coherencia y contenido a la obra literaria.
Las imágenes ocupan un espacio importante en la superficie de la página, existe un diálogo entre texto y las ilustraciones, lo que se conoce como interconexión de códigos. Pero esto no es suficiente, la  dependencia debe ser tal que los textos no puedan ser entendidos sin las imágenes.
Es un género narrativo nuevo,  tanto el escritor como  el ilustrador cumplen  una función estética  y lúdica muy importante.
Este texto es metaficcional, o sea que, corresponde a un “tipo de ficción que llama la atención sobre sí misma, sobre su condición de artefacto construido”[1]. Entre los procedimientos metaficcionales encontramos:
     Estilo hiperrealista (tendencia de la pintura realista), por ejemplo en la ilustración de la tapa y en las de los cerditos cuando están fuera de las viñetas, aumenta el grado de iconicidad (“semejanza” entre la imagen y el objeto representado), de parecido.
    Comentario autoreferencial (habla sobre el texto, hace referencia a la historia). Cuando sale el cerdito de la casa de ladrillos, se sorprende porque el lobo no comió a los otros cerditos.   Aquí este personaje reflexiona sobre la modificación del relato tradicional.
Él dice:-“¡Oh! ¿Y a vosotros por qué no os comió?” 
·             Materialización del vínculo entre texto ficcional y lector. Después de caer del avioncito, uno de los cerditos mira hacia el exterior, al lector, y dice a sus compañeros: - “Creo que…hay alguien allí fuera”. Aquí vemos la materialización del vínculo entre texto ficcional y lector, ya que el cerdito se da cuenta de que hay otro mundo fuera del cuento y que también hay un lector.
·         Inversión en las categorías de autor y personaje. Uno de los cerditos acomoda las letras y  palabras (materializa a nivel de texto escrito) del final del cuento, con la típica fórmula de los cuentos tradicionales: “Y todos vivieron felices para siempre”.

El comienzo del relato se sujeta a la versión original, hasta que el lobo feroz sopla tan fuerte que hace volar a los cerditos fuera del cuento, dando lugar a un salto de mundos. Este recurso empleado se denomina metalepsis (salto de mundos). En este caso, desde el mundo del cuento al mundo exterior, el paso de la “ficción” a la “realidad”. Cuando el cerdito desaparece, el lobo queda sorprendido. El texto dice: “…y al cerdito se comió.”  Aquí, el autor utiliza la imagen en contraposición a lo que dice el texto, para que  el lector  interprete las imágenes.
Luego, éste cerdito invita a salir al cerdito de la casita de madera, quedando nuevamente el lobo sorprendido.
En las ocasiones que los cerditos hablan, cuando están fuera del mundo del cuento, lo hacen  en forma de globo de historieta. Además, cambia de color  la ilustración de los cerditos cuando traspasan de un mundo a otro. Cambia, también, el tipo de ilustración, según el mundo en el que se encuentren, se contextualizan. Por ejemplo, cuando ingresan al mundo del cuento  infantil adoptan los rasgos estilísticos (como dibujitos) de ese tipo de libros infantiles; o cuando ingresan al mundo del cuento del dragón se transforman al estilo dibujado con lápiz o tinta.
Cuando están fuera del mundo del cuento, disfrutan de su libertad, juegan entre las viñetas y después arman un avioncito para explorar el mundo exterior. Ellos expresan:
-       Tenemos sitio para movernos. ¡Mirad! ¡Up!”;
-       “Vamos a explorar este sitio”.

A pesar de haber salido de su entorno, de su mundo, el dragón mantiene el vocabulario formal del mundo del que proviene: -“Gracias por rescatarme, noble y valiente puerco”.
Los cerditos, el gato violinista (que los sigue) y el dragón (rescatado por ellos) recorren las viñetas de otras historias.
  
En este libro álbum se pueden observar distintos planos:
·         Primer plano, cuando el cerdito se acerca a observar y dice: -“Creo que… hay alguien allí fuera”.
·         Plano aéreo, los personajes observan  la viñeta de la casa de ladrillo que está en el piso.
·         Plano general, la primera  viñeta representa una escena donde el lobo observa a lo lejos a un cerdito construyendo su casa y los otros cerditos, más allá, llevando los elementos para construir sus casas.
Con respecto al marco, elemento específico de la imagen. Las ilustraciones representadas en viñetas poseen marco de forma rectangular que aísla, delimita y define la imagen. Delimita el espacio de lo representado en el mundo del cuento (viñeta) y el afuera, el espacio exterior de la representación.
En éste tipo de libros, predomina la función de relevo. Quiere decir que, "la palabra y la imagen participan de una relación complementaria: no se puede leer una sin la otra porque comparten la significación, se remiten recíprocamente y los significados se producen en ese diálogo”[2]. Por ejemplo, la imagen contradice al texto, como cuando  el cerdito desaparece, el lobo queda sorprendido. El texto dice: “…y al cerdito se comió”. O releve el texto escrito para completar los sentidos que la palabra no produce por sí misma:
En cuanto  a textura, que es una propiedad de superficie, puede describirse a partir de sus cualidades rítmicas o más sensuales, de erizamiento, etc. En este caso, las ilustraciones de los cerditos en el mundo exterior dan la sensación de suavidad, el dragón de aspereza y de rugosidad en la viñeta del lobo utilizada para el avioncito.
Es interesante observar la viñeta cuando los personajes (dentro del relato inicial) salen por la puerta  y el lobo se asusta. Entonces, las letras del texto caen: ¿El ingreso de nuevos personajes en la historia, rompen la estructura del relato?, ¿Las letras caen porque sopló el lobo? ¿El dragón choca el texto y se rompe el texto?

En fin,  cualquier intento de explicar con palabras este maravilloso libro álbum sólo será un mero  acercamiento a la experiencia insustituible que representa introducirse en sus páginas. 
Alejandra Cippitelli

[1] Bajour, Cecilia; Carranza, Marcela: “Modos de construir sentidos en el libro álbum”. Conferencia dictada en el marco del postítulo de LIJ, en el CePA, Bs. As., 2007 (mimeo)
[2] Bajour, Cecilia; Carranza, Marcela: “Modos de construir sentidos en el libro álbum”. Conferencia dictada en el marco del postítulo de LIJ, en el CePA, Bs. As., 2007 (mimeo)
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 6) VIDA DE PERROS





Primer libro de la autora/ilustradora Isol, publicado en 1997. Mención honorífica en el primer concurso de libro ilustrado A la orilla del viento en 1996.

El mejor amigo del protagonista de este libro álbum es Clovis, su perro. Amo y mascota se quieren tanto que entre ellos no hay diferencias: disfrutan haciendo las mismas cosas, jugando los mismos juegos y planeando las mismas travesuras.

Tanta similitud hace que el niño se cuestione: ¿no seré yo en realidad un perro? Pero mamá, siempre muy sabia en sus respuestas, le asegura al niño que eso es imposible pues el no juega en el barro como los perros, no corre tras los autos como los perros, no hace pis en los árboles como los perros, ni siquiera tiene la lengua larga y húmeda de los perros. Sin embargo las respuestas de mamá no hacen más que confirmar las sospechas del chico y acercarlo aún más al plan secreto que ha planeado junto con Clovis, su gran amigo.
Aquí se ponen de manifiesto el afecto, la solidaridad y la fidelidad entre un niño y su mascota, que llevan una vida de perros cada tarde aventurándose en la práctica de sus juegos preferidos.

Las ilustraciones de Isol, caracterizadas por colores llamativos, trazos libres pero firmes a la hora de contar a través de la imagen la historia de estos amigos, donde se destacan los gestos del niño y del perro en pleno desfrute de sus juegos perrunos, con amplias sonrisas, ojos felices y lenguas al viento.

Vida de perros, breve historia de una tarde de juegos entre un niño y su querida mascota que invita al lector a imitarlos, aunque sea por un momento, recostado sobre el pasto bajo el sol del mediodía.
                                                                                                                                   Sandra G Rosales

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7) EL INCREÍBLE NIÑO COMELIBROS


"El increíble niño comelibros"
Oliver Jeffers
Fondo de Cultura Económica(FCE)





En primer lugar les cuento que me encanta Oliver Jeffers, porque sus libros se parecen a una montaña rusa: uno avanza imaginando lo que vendrá, pero lo que efectivamente viene siempre resulta inesperado y termina un tanto mareado de reír, de sorprenderse y con un sabor dulce tras sus lecturas. Las historias que cuenta son divertidas con  un tinte de ternura en el mundo infantil. 

El increíble niño comelibros fue nombrado Libro irlandés del año 2007 y Enrique, su protagonista, apareció en la publicidad para celebrar el Día Mundial del Libro 2007 en el Reino Unido.


Éste libro álbum cuenta la historia de Enrique, un niño al que le encantan los libros, pero no como a cualquier niño pueden gustarle. Un día, distraídamente, probó un libro. Notó que le gustaba, y aunque tenía sus dudas decidió comerse primero una palabra, luego una oración y, después, una página, luego de un par de días ya se había comido un libro entero. 


Empezó a comerlos compulsivamente e inexplicablemente asimiló toda la información que los libros contienen. Entonces, él piensó que se estaba volviendo súper listo. Pero de pronto todo empezó a complicarse.





Ésta imagen  anuncia al lector  que Enrique no es un niño cualquiera y el texto se encarga de confirmarlo cuando dice: 

  A Enrique le encantaban los libros. Pero no como a ti y a mí. No. Para nada...a él le gustaba comérselos.

El niño tiene en su plato un  libro y un trozo del mismo en su tenedor.

El texto y las ilustraciones están situadas sobre un fondo de diferentes materiales, tipos de papel, portadas y hojas de libros, mapas, hojas milimetradas. En cuanto a la tipografía empleada, algunas son manuscritas y otras impresas de diccionarios, por ejemplo. Unas con significado textual y otras con valor gráfico. 
Algunos de éstos escritos en el fondo de las ilustraciones pueden dar lugar a que la imaginación invente, recree nuevas historias.
Otra de las características de los álbum, presente en este libro, es la intertextualidad. Se la puede apreciar en la ilustración que muestra el plato del niño con papas fritas y el libro de Moby Dick. Según Nikolajeva y Scott (2006), "la intertextualidad presupone la participación activa del lector en el proceso de decodificar".

El hecho de que éste libro que trata sobre libros y esté realizado con papeles y libros nos invita a reflexionar acerca de la condición de los mismos como objeto cultural.

"Hoy en día los niños tienen acceso a numerosas formas textuales. Éstas incluyen el texto escrito y la imagen, pero también el sonido, la voz, la entonación, la postura, el gesto y el movimiento. Éstos textos han cambiado las expectativas de los pequeños ante la lectura, al igual que la manera como piensan y construyen significados, [...] se trata de una orquestación distinta de los elementos que constituyen cualquier acto de lectura" (Bearne, 2003)

Ahora te invito a leer éste libro, pero ¡ojo!
¡No te tientes  a darle un mordiscón y lo comas como lo hizo Enrique!


Referencias:
  • Bearne, Eve (2003) El jugar con las posibilidades : los textos multidimensionales para niños", En classroom interactions in literacy. Buckingham: open university press. 
  • Nikolajeva y Scott (2006): How Picturebooks Work. Nueva York: Routledge.
Alejandra Cippitelli
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